domingo, marzo 26, 2006

Telecinco se impone esta semana gracias a las series

No es ningún secreto que las series españolas han comido terreno a las norteamericanas en los últimos tiempos. Tele 5 ha sido una prueba más de ello esta misma semana. ¿Cuál es la clave para que un tipo de serie amoldada a nuestro modus vivendi triunfe por encima de las muy premiadas y elogiadas series nortamericanas? La respuesta sería del todo menos obvia, pero el caso es que a pesar de sus numerosos premios y reconocimientos, series como "Urgencias", "Sexo en Nueva York" o " Los Soprano" quedan relegadas a horarios imposibles y a material de relleno dentro de la programación televisiva de nuestro país.


Lejos quedan ya los tiempos en los que España entera sufría con "El fugitivo" o lloraba las andanzas de Laura Ingalls en la almibarada "La Casa de la Pradera". Éxitos aislados como "Verano Azul" comenzaron a dar cuenta de un país que necesitaba verse más reflejado en la pequeña pantalla, pero "Farmacia de Guardia" o "Médico de Familia" acabaron por cimentar esta corriente de una manera bastante duradera, ya que después vinieron " Cuéntame como pasó", "Periodistas" o productos de casposo sentido del humor como "Manos a la obra" . El triunfo de este tipo de series ha hecho que muchos de los actores españoles que renegaban del medio televisivo se amolden al mismo con convicción y asiduidad. Basta con ver la cantidad de secundarios de "7 vidas" que aparecen en "Volver", la nueva película de Pedro Almodóvar, para darse cuenta de la magnífica plataforma laboral que supone para ellos el medio catódico.

El éxito de este tipo de series puede tener algo que ver con la resaca de la dictadura franquista y la posterior Transición hacia la democracia. En aquella España de palma y pandereta, lo patrio se veía a menudo como algo populista, simplón y, a veces, groseramente obvio ( el liberador e histórico cine de destape es un buen ejemplo). El complejo de inferioridad frente a una televisión más diversa y rica técnicamente como la norteamericana, convivía en los años 80 con una crisis de identidad y una "movida" cultural que hacían que cualquier referencia a la familia española ( el más común denominador de la mayoría de argumentos de las series nacionales) oliese a añejo recuerdo de rancio sabor. Era normal, pues, que hasta culebrones con poca identificación en nuestra cultura triunfasen más que cualquier historia sobre nuestra sociedad. De repente, los años 90 llevaron a las televisiones privadas a plantearse un nuevo modelo de familia española que poco o nada tenía que ver con la que vemos en "Cuéntame como pasó" y así crecieron nuevas teleseries familiares que contaron con el apoyo más popular incluso en sus ramificaciones más transgresoras ("Pepa y Pepe"). ¿Había cambiado en esencia la familia española o todo el país en general? Tele 5 y Antena 3 incluso idearon series " de género" y así vimos como la profesión policial o periodística contaban con sus propios argumentos semanales para gusto de la audiencia, idea que años atrás habría parecido ridícula. Buenas y malas historias contentaron a la audiencia. Se podría decir entonces que el cambio generacional ha hecho más ricos los argumentos de este tipo de productos y ha hecho desaparecer ese complejo de inferioridad frente al gigante yankee proporcionador de sofisticadas historias en la pequeña pantalla. Hoy nos reímos más con los vecinos de "Aquí no hay quien viva" que con las "Mujeres Desesperadas" que pupulan por los suburbios norteamericanos, tal vez porque nos da menos miedo identificarnos con ellos.

Lo que habría que preguntarse es lo siguiente: ¿ por qué esta preferencia por lo local no se traslada al mundo cinematográfico? Con mejores argumentos e historias que las televisivas éste sigue ocupando una mínima parte del gran pastel de la taquilla. El español sigue prefiriendo a "Spiderman" antes que a la acosada Carmen Maura de "La Comunidad" y, si triunfa el producto nacional lo hace con las inevitables alusiones a la caspa patria como "Torrente" y sucedáneos del mismo tipo. ¿Acaso es que el público juvenil que es el que abarrota las salas no quiere identificarse con nuestras historias como sí lo hacen otras generaciones con el medio televisivo? ¿Necesita el cine español un aire de comercialidad para que esto suceda como en la televisión? , ¿ puede un cine ser tan comercial como otro que se basa en presupuestos millonarios y estrellas taquilleras? Si la televisión lo ha conseguido, ¿por qué no nuestro cine?. Todas esas preguntas darían lugar a un estimulante ejercicio de autocrítica y de análisis sociológico.

Más información en El Mundo.es

2 Comments:

Blogger Darío R.R said...

Creo que el cine español debería abiertamente ser más comercial....

P.D "Manos a la obra" no era nada casposa!!!!!

12:42 PM  
Blogger Oye-Juan-Kenobeo (El Maestro Jedi) said...

'Manos a la obra' no tennía caspa... tenía gotelé...

4:19 AM  

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